viernes, 22 de mayo de 2009

Cuentan cuentos

Y si barcos varados cuentan cuentos de tesoros escondidos, ballenas varadas cuentan historias de persecuciones eternas con el capitán Acab. Si botellas en el suelo hablan de peleas de bar que ni el muerto  recordará, botellas en el mar muestran, transparentes, caligrafías nerviosas, letras alargadas que intentan acercarse al cielo, pidiendo socorro.

O eso piensa K., genio de las tinieblas, se asoma a la vida de demasiadas personas, y, como si de una ventana se tratase, mete en ellas hasta el cuello y se retira. Porque piensa que la imagen de una sonrisa de mujer guarda un amor de primavera, y sueña que el querer captar la perfección  de una flor alberga un alma recluida y  está convencido de que las fotos de grupo, son la imagen perfecta. Porque juntan historias, muchas muchas historias que él se guarda en el bolsillo de la camisa para luego poder saborearlas, pensar en ellas, cuando no tiene nada que hacer.

A la hora de la comida, entre la una y las tres, se sienta y mira a la luz roja, recostado sobre la pared de hormigón y piensa en esa imagen de arco del triunfo, algo movida que parece seguir con la mirada la caída de una hoja de otoño en Les Champs Elysses. Se sonríe. Hasta que llegan las cuatro y entra un nuevo paquete por la ranura de la puerta. Un nuevo lote de historias. Desenrolla el carrete y aborda la imagen de un atunero noruego.

-Reveladas para mañana-al otro lado de la puerta

Y si los barcos varados cuentan cuentos de tesoros escondidos, atuneros noruegos cuentan…