domingo, 19 de julio de 2009

Querido Ulises

Querido Ulises,

Ulises,

Deseado Ulises,

Odiado Ulises,

Querido Ulises,


Es tan extraño el destino…Desde esta gasolinera en la autopista A-1 quiero manifestarte mi total agradecimiento por tu huida por tu desprecio por tu desaparición por tu intervención en mi vida.

He recorrido el mundo buscándote buscándome buscando una respuesta y creo que al final la he encontrado. Has sido mi excusa mi aliciente el veneno en mis entrañas de gran ayuda: empecé por buscarte, ansiosa desesperada y terminé encontrándote muerto jajaja fiambre mortal traidor miserable olvidado. Yo sin embargo he ido recogiendo recuerdos por el camino, me gusta pensar que cuando me veas no me reconocerás que te arrepentirás de haber vuelto a Ítaca que no ha sido en vano mi búsqueda y que he encontrado una vida nueva de rouge y charol en la que soy libre para volar en la que soy libre para vivir en la que no dependo de ti.

Gracias a ti he descubierto el mundo y nunca podré agradecértelo lo suficiente, ahora que estás muerto y olvidado.


I wish you where here

Con mi más absoluto odio

Deseosa de no volverte a ver

Gracias de nuevo por liberarme de tu presencia


Calipso

3 comentarios:

Ainara dijo...

En la mitología griega, Calipso (en griego Καλυψώ, ‘la que oculta’) era, según Homero, el nombre de una bella hija del titán Atlas, que reinaba en la hermosa isla de Ogigia.
Cuando Odiseo, que se hallaba a la deriva tras naufragar su barco, llegó a esta isla Calipso le hospedó en su cueva, agasajándole con manjares, bebida y su propio lecho. Le retuvo así durante siete largos años, teniendo de él cuatro hijos: Nausítoo, Nausínoo, Latino y Telégono. Calipso intentó que Odiseo olvidara su vida anterior, y le ofreció la inmortalidad y la juventud eterna si se quedaba con ella en Ogigia. Pero el héroe se cansó pronto de sus mimos, y empezó a añorar a su mujer Penélope.
Viendo esta situación, Atenea intervino y pidió a Zeus que ordenase a Calipso dejar marchar a Odiseo. Zeus envió a su mensajero Hermes y Calipso, viendo que no tenía más opción que obedecer, le dio materiales y víveres para que se construyera una balsa y continuara su viaje. Odiseo se despidió de ella, no sin cierto recelo por si se tratara de una trampa, y zarpó. Algunas leyendas cuentan que Calipso terminó muriendo de pena.

-Aun así la historia se come muchos detalles, yo no creo que Calipso se suicidase. ¿Para qué? Eso sí que sería el adiós definitivo.

Zuriñe dijo...

¡Dios!

Anónimo dijo...

Es cojonudo Ainara.

Toma poesía.