jueves, 8 de abril de 2010

Doña Margot (Locura, sana)


Para la gente del pueblo había perdido la cabeza, estaba loca y constantemente se podían oír historias descabelladas sobre la mujer. Una de las historias que contaban de doña Margot era, que de vez en cuando, algunas noches, salía desnuda al huerto trasero y se ponía a bailar al ritmo de alguna canción que albergase su cabeza. Todo un espectáculo.

Doña Margot apoyaba la locura, le encantaba la locura, sana (como ella la definía). En todo ser reside una cantidad de locura que con los años va aumentando. Según el camino que se escoja esa cantidad varía. La única diferencia entre la locura conocida por las personas del pueblo y la locura sana, es la persona que la padece. No depende de nada más. Es el individuo quién elige que hacer con ella y doña Margot ya lo tenía decidido. Bailaba bajo la luna en su huerto, perseguía a las gallinas y se bañaba de vez en cuando completamente desnuda en un pequeño lago cercano a su terreno. Bebía vino todas las noches mientras recitaba los viejos poemas de su marido. Todo era pura fantasía para doña Margot, todo lo que hacía la llenaba de una energía que nadie podía explicar, nadie sabía que pasaba con la mujer, pero lo que realmente sucedía ya lo dejaba claro la vieja doña Margot. ¿Cómo no podéis saltar de alegría cada mañana, besar a vuestra mujer, pasear por los campos bajo el sol o reír en la tormenta? Intentad comprender lo que os rodea, el sonido del primer pájaro al alba y entonces bailareis en vuestros huertos, perseguiréis a las gallinas y os bañaréis desnudos. Solo entonces me dejaréis de tomar por loca y comprenderéis la maravilla de la locura, sana"

1 comentario:

David Brown dijo...

Se que el texto no es nuevo. Lo saqué para cambiar un par de cosas y como a final no he podido lo devuelvo a este lugar.